Un día como hoy, sobreviví el Tsunami de Tailandia

Hoy quería compartir algo muy personal con ustedes, un día como hoy, hace varios años, Dios nos dio una segunda oportunidad.  El 26 de Diciembre del 2004, sobrevivimos a una de las mayores catástrofes de los últimos tiempos, el Tsunami que se produjo en las costas de Asia.

Ese día, ocurrió un terremoto de 9,3 que tuvo como epicentro la costa de Banda Ace (Indonesia), el cual ocasionó una serie de devastadores tsunamis alrededor de las costas de Indonesia, Malasia, Tailandia, India y Sri Lanka y más de 260,000 muertes.  Esa fecha, yo y mi ahora esposo (Ali), fuimos a pasar navidad y año nuevo a Tailandia, más exactamente a la isla de Kho Phi Phi, una isla paradisíaca que se encuentra al Sur de Tailandia, en donde se grabó la película «The Beach», con Leonardo Di Caprio.

La flecha indica el lugar

La Isla es tan pequeña que no cuenta con automóviles, las personas se desplazan a pie o en bicicleta. La parte de la isla habitada, porque los otros dos extremos son montañas, es la parte baja, ahí el agua entra por los 2 lados como indican las flechas, por eso la gente que se encontraba en la playa de la parte superior y corrió al centro al momento de la ola se encontró también con el agua que venía del otro lado, de abajo, lo cual hacía que fuese una trampa mortal. De igual manera sucedió con las personas que se encontraban en la playa de la parte inferior respectivamente.

Solo podías salvarte si corrías hacia los lados, donde justamente quedaban las montañas.

Cuando llegamos, buscamos un hotel frente al mar, gracias al Universo no había ni uno libre, porque horas después todos desaparecieron.  Al principio nos ubicaron en un hotel al centro del pueblo, yo quería irme de ahí desde el primer momento, sentía como si todo «olía a muerto», esas fueron mis palabras literales… y así, encontramos unas hermosas cabañas en la loma de las montañas, un poco lejos del mar pero con una vista maravillosa.. al frente de nosotros estaba la reserva de agua del pueblo, como una pequeña piscina.

Otra cosa extraña también que me sucedió, fue el día anterior sentir como si todo fuese «irreal», había una extraña sensación en el ambiente, como si todo fuese muy perfecto y algo allí no encajara… en ese momento le describía a Ali, porque me preguntaba como sentía y era como si estuviésemos dentro de una gran pintura… esa era mi mejor manera de describir el día anterior… surreal…

En la mañana del 26, nos encontrábamos durmiendo, habrán sido como las 10 a.m. cuando escuchamos un ruido, primero pensamos que era un avión, de ahí nos dimos cuenta, acá no pasan aviones… de ahí el sonido se volvió mas terrenal, como si hubiese una construcción al lado y se acercara la excavadora hacia nosotros… pensamos, acá no hay maquinaria ni construcciones de esa magnitud, hasta que los gritos se hicieron cada vez mas fuertes y aterradores, ahí abrimos las cortinas delante de nosotros y vimos lo aterrador, una ola que venía hacia nosotros levantando gente y casas en su camino… lo único que atiné a decir fue CORRE!!! y subimos la loma de la montaña donde nos encontrábamos..

Mi ahora esposo, Ali,  no corrió al instante, cuando lo vi detrás mío después de unos segundos (los cuales, en esas circunstancias parecen eternas) y con una mochila a cuestas, me molesté mucho, esa mochila la cargaba siempre a todos lados y no dejaba que yo la cargue ni la abra… a decir verdad ¡ya me estaba preocupando de su interior! mas adelante les contaré porqué era tan importante para él 🙂

En ese momento solo me explicó que acababa de poner las tarjetas de crédito, billetera y pasaporte, lo cual era también cierto, el super organizado siempre tenía todo junto y ordenado.

Nuestro video personal, que tomamos desde la loma de la montaña en ese momento lo pueden ver acá:

Antes mencioné que delante de nuestra cabaña se encontraba la represa de agua del lugar, bueno, eso fue muy importante, ya que eso hizo que la ola amortizara y no llegara a nosotros.  A nuestros lados habían mas cabañas a la misma altura a donde la ola si llegó porque no se encontraban exactamente frente a la represa… es decir, fue como si una «mano» se hubiese puesto al frente de nosotros, nuestra cabaña permaneció intacta.

En ese lugar, en la loma, habremos estado hasta las 3pm, se imaginarán, esas horas pasaron como minutos, ¡la adrenalina era tanta! no entendíamos que había pasado, suponíamos quizás un terremoto, una bomba en el mar, cayó un meteorito, explotó algún volcán, ¡hasta pensábamos en el fin del mundo!, lo peor era no saber.  Mientras estábamos en la montaña, no dejábamos de agradecer el hecho de habernos quedado esa mañana en el hotel y de estar juntos, no sé que habría hecho sola en esa situación en un lugar tan alejado… en fin, estuvimos esperando que el agua se retirara ya que tendríamos que cruzar la isla para subir a la otra montaña, la del frente, que era mucho mas alta, en caso se repitiera otro tsunami, recuerden que las olas tienen réplicas..

Creo que eso fue lo peor, tener que cruzar el pueblo, nos moríamos de miedo de que mientras estemos abajo venga otra ola.  Y mientras cruzábamos pasamos en medio de una alfombra de muertos, en su mayoría niños, abrazados entre ellos, a sus madres, con expresiones de horror en sus rostros, eso es lo peor, este tipo de muertes te deja la expresión marcada en el rostro.  Hasta que vi una chica como yo, boca abajo, contextura igual a la mía, bikini igual al mío… porque ella y no yo… ella también tiene familia, ella también tiene sueños, gente que la ama, que la espera… porque ella y no yo… podría haber estado yo en su lugar…

Cuando llegamos al view point, acá el link con nuestro video personal:

Y cuando llegamos al view point, que habrá sido por la tarde, comenzamos recién a enterarnos de lo que había ocurrido, había un turista inglés que podía recibir mensajes en su celular, ¡era el único! cuando comenzó a recibir noticias, terremoto de 9 grados en Sumatra (¿¡¿donde es eso?!?), tsunami en Indonesia, en Tailandia, en Sri Lanka, en India, en las costas del Sur de áfrica… estábamos aterrados.

Allí comenzamos a conocer a otras personas, a hablar de nuestras experiencias, padres buscando hijos, esposas buscando esposos… una de las historias que más recuerdo, era el de una madre desconsolada, tenía 2 hijos, uno de 4 y otro de 1 año, no pudo correr con los 2, mientras corría de la ola pensó no puedo con 2, moriremos los 3, entonces soltó al que tenía mas probabilidades de sobrevivir… el de 4 años… no había quien la consolara, hasta ahorita se me llenan los ojos de lágrimas…

y como éstas, más historias… todos tratábamos de consolarnos entre nosotros, lo más fuertes a los más desconsolados… y así…

Otra cosa que noté, es que me abrí mucho a «sentir» lo que la gente pensaba, me di cuenta que podía sentir sus pensamientos… entonces, ¡es real!, ¡las personas si sentimos lo que piensa otra!, ¡solo que no conectamos aún con esa sensibilidad y apertura!.  Otra cosa que me pasó, fue «el ver» como una net dorada nos unía, podía «ver» como si todos estuviésemos conectados por una gran net dorada de luz… le decía a Ali, ¿ves lo mismo que yo veo? todos estamos unidos, lo que yo pienso, te afecta a ti, a él a ella, ¡porque estamos unidos!… y si lo veo de más altura, ¡¡es como un gran tejido de luz que poco a poco se va uniendo!!

Esa noche fue terrible, se escuchaban los gritos de personas que se habían quedado atoradas entre los escombros, personas que encontraban a sus muertos y personas llamando a otras… en estas tragedias llegas realmente a conocer hasta donde puede llegar un ser humano… habían personas que encontraban botellas de agua y se dedicaban a comercializarlas entre nosotros, gente que venía de Tailandia a robar, recuerden que habían habido bancos, cajeros automáticos, por lo tanto cajas fuertes… osea, no venían a salvar, a ayudar.. ¡¡sino a robar lo poco que le quedaba a esa pobre gente!! ¿como puede ser posible?.

Nos rescataron recién 36 horas después, yo solo rezaba pidiéndole a Dios que de alguna forma le hiciera saber a mi madre que estaba con vida, no me la podía imaginar 24 horas sin saber de mí, justo el día anterior la había llamado para decirle exactamente donde estaba, así que sabía el lugar exacto.  Me concentraba mucho orando, meditando, pidiéndole a Dios y la Virgen que de alguna manera le hagan llegar una señal..

Al día siguiente bajamos para ser rescatados, aquí el link con nuestro vídeo personal

Definitivamente una gran apertura espiritual en mi caso sucedió ahí, el tsunami me enseñó a conectar con las personas, con los seres humanos a otro nivel, mi empatía hacia las personas se agudizó considerablemente y mi apertura e intuición se volvió aún más despierta.

Ah! no expliqué el porque de la mochila y porqué mi ahora esposo la cuidaba religiosamente…

¡¡¡Porque tenía mi anillo de compromiso!!! después de ser rescatados me pidió matrimonio, solo pensar como me había protegido y cuidado en ese lugar fueron mas que pruebas suficientes de su amor 🙂

Los amo,

 

4 Respuestas para “Un día como hoy, sobreviví el Tsunami de Tailandia”

  1. Que tristes algunas situaciones que cuentas, sobre la gente que roba, la gente que fallece, las decisiones dolorosas que algunas madres pueden tomar y que bendecida estas pues el cielo te ha dado esa segunda oportunidad de vida, gracias por compartir tu historia y la de tu esposo.
    El mío sobrevivió al terremoto en Pisco, vivimos a una calle del mar en San Andrés (Yo no lo conocía aún) pero el mar se salió, su madre había ido a una reunión en el cole de su hermano menor, la plaza era un mar de gente fallecida, el mar en san Andrés se salió por suerte no inundó tanto, pudo encontrar a su madre y nin un familiar falleció, el cielo cuida y proteje pues tiene un camino para cada quien.
    Muchas bendiciones y vibras hermosas para ti y tu familia. Te empiezo a leer más seguido desde YA! Tienes una energía que inspira paz.

    Abrazos. Bren.

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